Por: Starling Villar,
Microbiologo de la UASD.
La elección en la Escuela de Microbiología y Parasitología es más que un proceso administrativo; es una decisión sobre el futuro académico y profesional de toda una comunidad. En un momento crucial, la clave del progreso radica en tres pilares irrenunciables: Unidad, Diálogo y Propuestas de gestión serias.
Este llamado exige un liderazgo con trayectoria comprobada y visión clara. Un candidato/a que no solo posea solvencia científica y administrativa, sino también la capacidad de escuchar y unir a estudiantes, docentes y administrativos para construir un proyecto colectivo. El desafío es transformar las ideas en acciones.
¿Qué debe priorizar esa gestión? La comunidad exige respuestas concretas:
- Un plan de modernización de laboratorios que vincule la teoría con la práctica profesional.
- Una estrategia agresiva para promover tesis innovadoras y sus vínculos con el sector salud, productivos (empresarial) e innovador (patentes).
- Transparencia y diálogo permanente como norma de gestión.
Debemos tener en cuenta que, en los últimos años la Escuela de Microbiología y Parasitología ha demostrado ser un punto de referencia, llegando a ser la segunda escuela con más estudiantes de la Facultad de Ciencias-UASD.
En ese sentido, el liderazgo en una dirección de una Escuela definirá la continuidad o el estancamiento del desarrollo profesional/científico de los microbiólogos.
En conclusión, necesitamos una Escuela de vanguardia, por consiguiente, ¡se debe votar por la cohesión, votar por propuestas específicas, votar por un futuro con dirección!
¡Su voto es decisivo!



