Por: Starling Villar,
Microbiólogo de la UASD.
En la República Dominicana, un número significativo de empresas de producción masiva —que abarcan los vitales sectores de alimentos, fármacos e instituciones del gobierno— opera sin la infraestructura microbiológica básica, un desconocimiento técnico que constituye un riesgo latente para la salud pública.
La microbiología, disciplina que estudia los microorganismos en los productos, es fundamental para garantizar que estos sean seguros para el consumo humano. La ausencia de estos controles no es solo un vacío técnico, sino también una laguna jurídica que urge subsanar. Establecer una obligación legal para la implementación de laboratorios de microbiología se presenta como una propuesta prometedora y necesaria para cimentar la calidad y seguridad de los productos que llegan a la población.
Es importante tener presente que, el hecho de no tener un laboratorio de microbiología en sus instalaciones de producción no solo encarece el proceso, sino que crea un vacío de responsabilidad. Cuando hay un falso positivo o un error de interpretación, ¿quién asume las consecuencias? La mancha en el producto, la pérdida económica y el riesgo sanitario recaen sobre la industria (o institución), no sobre el laboratorio externo.
La experiencia internacional demuestra que el control microbiológico robusto es un pilar de la seguridad alimentaria y nacional. Organismos como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos basan su acción regulatoria en asegurar que estos productos sean seguros.
En la industria alimentaria, por ejemplo, este control es fundamental para prevenir la contaminación y la propagación de enfermedades graves, mediante análisis microbiológicos, monitoreo de temperatura y pH, y rigurosos procedimientos de limpieza y desinfección.
En el ámbito farmacéutico, los laboratorios de microbiología son cruciales para verificar la esterilidad de los medicamentos y detectar contaminantes microbianos que podrían comprometer su seguridad y eficacia.
En conclusión, dotar de base legal la creación de laboratorios de microbiología es una estrategia ganadora. Para el gobierno, significa fortalecer sus capacidades de vigilancia sanitaria, alineándose con prácticas de organismos internacionales como la COFEPRIS de México, que cuenta con servicios analíticos para verificar la calidad de una amplia gama de productos. Para la industria, se traduce en la protección de la salud pública.



